¿Qué es un Configurador de Producto y para qué sirve?

Si tu empresa fabrica productos con numerosas variantes, cada nuevo pedido te obliga a tomar decisiones: dimensiones, materiales, componentes, prestaciones, acabados, cálculos, precios o documentación. Estas decisiones no son independientes entre sí. Una elección puede limitar las siguientes, modificar el diseño completo o hacer que una determinada solución sea técnica o comercialmente inviable.

Un configurador de producto es una herramienta que organiza y automatiza ese proceso. A partir de las necesidades introducidas por un usuario, aplica las reglas y restricciones del producto para determinar qué solución es válida y generar los resultados necesarios para venderla, diseñarla o fabricarla tal cual haría un ingeniero experto en el producto y en el proceso.

Por tanto, un configurador de producto no es simplemente un formulario en el que se eligen opciones. En productos industriales complejos, constituye una representación digital fidedigna del conocimiento que utiliza tu empresa para definirlos.

Definición de configurador de producto

Un configurador de producto es un sistema que permite definir una variante concreta de un producto a partir de una serie de parámetros, reglas, restricciones y datos previamente establecidos.

El usuario introduce o selecciona determinados requisitos —por ejemplo, dimensiones, capacidad, materiales, prestaciones o acabados— y el configurador comprueba qué soluciones son compatibles. A continuación, puede calcular y generar uno o varios resultados: una descripción del producto, un precio, una oferta, un modelo tridimensional, planos, listas de materiales, cálculos técnicos o información destinada a fabricación.

De una forma sencilla, su funcionamiento puede resumirse así:

Necesidades del usuario + reglas del producto + restricciones técnicas = producto válido y documentado

El alcance de un configurador puede ser muy diferente en cada empresa. Algunos se limitan a orientar al cliente en la elección de un producto estándar. Otros son verdaderos sistemas de ingeniería capaces de definir equipos fabricados bajo pedido y generar automáticamente buena parte de la documentación comercial y técnica.

Otra definición que me gusta mucho, más orientada a productos industriales:

Un configurador de producto es un herramienta que encapsula la ingeniería de tus productos, tanto estándares como especiales, que guía al usuario (experto o no) para obtener una solución válida según tu modelo mediante la filosofía del Dato Único obteniendo una serie de entregables: un modelo 3D, unos planos, una oferta económica, unas listas de materiales, una manual de montaje y cualquier otro documento necesario, comunicando a toda la empresa los resultados obtenidos de forma automática.

Ciclo configurador de producto

Los elementos fundamentales de un configurador

Para comprender qué es realmente un configurador de producto, conviene distinguir sus cinco elementos: entradas, reglas, restricciones, resultados y usuarios.

1. Entradas o parámetros

Las entradas son los datos que necesita el sistema para definir el producto. Pueden ser introducidos directamente por el usuario, recuperados de otros sistemas o calculados a partir de información anterior.

Algunos ejemplos habituales son:

  • Dimensiones disponibles.
  • Capacidad o carga requerida.
  • Velocidad o potencia.
  • Materiales.
  • Condiciones ambientales.
  • Ubicación del producto.
  • Normativa aplicable.
  • Acabados y colores.
  • Accesorios.
  • Cantidad solicitada.
  • Plazo de entrega.
  • Requisitos del cliente.

No todas las entradas deben presentarse al mismo tiempo ni a todos los usuarios. Un cliente final puede responder preguntas sencillas sobre sus necesidades, mientras que un ingeniero puede trabajar con parámetros técnicos mucho más detallados.

Un configurador bien diseñado adapta las preguntas al conocimiento y a la responsabilidad de quien lo utiliza.

2. Reglas de producto y de ingeniería

Las reglas representan el conocimiento que permite transformar las entradas en una solución concreta.

Pueden adoptar formas muy diferentes:

  • Fórmulas de cálculo.
  • Tablas de selección.
  • Relaciones entre dimensiones.
  • Criterios para escoger componentes.
  • Condiciones de compatibilidad.
  • Reglas comerciales.
  • Requisitos de fabricación.
  • Criterios derivados de normas técnicas.
  • Decisiones acumuladas por la experiencia de la empresa.

Por ejemplo, si una estructura supera una determinada luz, el configurador puede seleccionar un perfil de mayor sección. Si aumenta la carga de un ascensor, puede ser necesario cambiar el número de cables o su grosor o la potencia de la máquina. Si se escoge un acabado determinado, quizá solo sean compatibles algunos materiales o procesos de fabricación.

Estas reglas son uno de los activos principales del configurador, porque contienen una parte importante del conocimiento técnico y comercial de la organización.

3. Restricciones

Las restricciones establecen qué combinaciones no están permitidas o bajo qué condiciones pueden utilizarse.

Una restricción puede impedir una solución porque:

  • No cumple los requisitos técnicos.
  • No es compatible con otro componente.
  • Supera los límites dimensionales.
  • No puede fabricarse con los medios disponibles.
  • Incumple una norma aplicable.
  • No está disponible en un mercado determinado.
  • Produce un coste o un plazo inaceptable.
  • Requiere la revisión de un especialista.

El configurador no tiene por qué limitarse a mostrar un mensaje de error. También puede ocultar opciones incompatibles, proponer alternativas, explicar por qué una elección no es posible o enviar el caso a un técnico cuando se encuentra fuera de los límites automatizados.

Esta capacidad para controlar las combinaciones válidas es lo que diferencia un configurador real de un simple catálogo de opciones o de un selector o de una Excel. Nota: por la definición que estamos dando, una Excel nunca podrá ser considerada un configurador.

4. Resultados

Después de procesar las entradas, reglas y restricciones, el configurador puede producir distintos resultados según su finalidad.

Entre los resultados comerciales pueden encontrarse:

  • Descripción exacta del producto.
  • Precio calculado.
  • Oferta personalizada.
  • Plazo previsto.
  • Imágenes o visualización tridimensional.
  • Ficha comercial.
  • Documentación para el cliente.
  • Registro de la oportunidad o del pedido.

Entre los resultados técnicos pueden incluirse:

  • Modelo CAD en 3D.
  • Planos de conjunto y fabricación.
  • Lista de materiales o BOM.
  • Referencias de artículos.
  • Cálculos de dimensionamiento.
  • Memoria técnica.
  • Especificaciones de compra.
  • Archivos para producción.
  • Instrucciones de montaje.
  • Documentación normativa.

También puede transmitir la información al ERP, CRM, PDM, PLM u otros sistemas utilizados por la empresa. De esta manera, los datos introducidos durante la configuración pueden aprovecharse en ventas, ingeniería, compras, producción y administración sin volver a introducirlos manualmente. Lo que en Ingeniería SAMAT defendemos como el Dato Único.

No todos los configuradores deben generar todos estos entregables. Su alcance debe responder al proceso real de cada empresa y al valor que se pretende obtener.

5. Usuarios

Un configurador puede estar dirigido a diferentes tipos de usuario:

  • Cliente final.
  • Distribuidor.
  • Técnico comercial.
  • Departamento de ventas.
  • Oficina técnica.
  • Ingeniería.
  • Producción.
  • Empresa instaladora.
  • Servicio de mantenimiento.
  • Administrador del producto.

Cada perfil necesita una interfaz, un lenguaje y unos permisos diferentes.

Un cliente puede indicar qué necesita sin conocer cómo se dimensiona el producto. Un comercial debe obtener rápidamente una solución válida y un precio. Un ingeniero puede necesitar acceso a parámetros avanzados, resultados de cálculo y excepciones. El administrador, por su parte, debe poder actualizar precios, componentes o reglas.

Por eso, un mismo configurador puede disponer de distintos recorridos y niveles de acceso dependiendo de quién lo utilice. Y de distintas «caras».

Seleccionar opciones no es lo mismo que configurar un producto

En muchas páginas web se utiliza la palabra “configurador” para describir un selector de opciones. Sin embargo, seleccionar y configurar no significan exactamente lo mismo.

Un selector permite escoger entre alternativas previamente definidas. Por ejemplo:

  • Elegir un color.
  • Seleccionar un acabado.
  • Añadir un accesorio.
  • Escoger uno de varios tamaños estándar.
  • Cambiar la imagen mostrada en pantalla.

Estas funciones pueden ser muy útiles comercialmente, pero no implican necesariamente que el sistema esté definiendo técnicamente el producto.

Un configurador completo relaciona las elecciones entre sí y comprueba sus consecuencias. No solo registra que el usuario quiere una dimensión concreta: determina si esa dimensión puede fabricarse, qué componentes necesita, cómo afecta al resto del conjunto y qué documentación debe generarse.

La diferencia puede resumirse así:

Selector de opcionesConfigurador de producto
Muestra alternativas disponiblesCalcula o determina alternativas válidas
Las opciones suelen ser independientesLas opciones están relacionadas mediante reglas
Puede cambiar una imagen o una descripciónPuede modificar el diseño y la composición del producto
No siempre comprueba la viabilidad técnicaValida compatibilidades y restricciones
Trabaja principalmente con variantes previstasPuede generar variantes bajo pedido
Su resultado suele ser una selección comercialPuede generar resultados comerciales, técnicos y productivos

Un selector responde principalmente a la pregunta: “¿Cuál de estas opciones quiere?”

Un configurador técnico debe responder además a otras preguntas: “¿Puede fabricarse?”, “¿qué componentes necesita?”, “¿cumple las reglas establecidas?” y “¿qué documentación debe generarse?”

Ejemplos de configuradores de producto industriales

Configurador de ascensores

Un ascensor depende de numerosos parámetros: dimensiones del hueco, recorrido, número de paradas, carga útil, velocidad, accesos, tipo de suspensión, puertas, máquina, guías, cabina y requisitos normativos.

Un configurador puede utilizar estos datos para seleccionar componentes compatibles, dimensionar elementos, comprobar restricciones y generar:

  • La configuración del ascensor.
  • Modelos y planos.
  • Listas de materiales.
  • Cálculos técnicos.
  • Reacciones sobre el edificio.
  • Documentación para oferta, fabricación o instalación.

Un configurador comercial de ascensores puede ayudar a preparar la oferta inicial, mientras que un configurador técnico puede desarrollar posteriormente la solución con el detalle requerido por la oficina técnica.

Configurador de carpas y naves metálicas

En una carpa o nave modular intervienen parámetros como la anchura, longitud, altura, separación entre pórticos, forma de la cubierta, emplazamiento, cargas ambientales, cerramientos, accesos y elementos auxiliares.

El configurador puede determinar la geometría, seleccionar los componentes estructurales, colocar módulos y accesorios, calcular cantidades y preparar modelos, planos, listas de materiales y datos para presupuestar.

Si incorpora reglas estructurales debidamente definidas y validadas, también puede orientar la selección de soluciones en función de las condiciones de uso y del emplazamiento. Los casos que queden fuera del dominio previamente validado deberán remitirse a un cálculo o revisión específicos.

Configurador de estructuras metálicas

Una estructura configurable puede variar en luces, alturas, cargas, apoyos, uniones, materiales y condiciones ambientales.

El sistema puede generar la geometría inicial, elegir componentes dentro de unas familias previamente estudiadas y producir información para cálculo, oferta o fabricación.

Es importante distinguir entre configurar una estructura dentro de un dominio técnico validado y justificar estructuralmente un caso particular. Dependiendo del producto y de la normativa aplicable, la configuración automática no sustituye la revisión o el cálculo que deba realizar un técnico competente.

Configurador de maquinaria

Una máquina industrial puede incorporar diferentes motores, transmisiones, bastidores, protecciones, sensores, sistemas de control y accesorios.

A partir de los requisitos de producción, espacio, alimentación o rendimiento, el configurador puede seleccionar módulos compatibles y generar el conjunto correspondiente. También puede preparar la lista de materiales, los planos, la documentación comercial y los datos necesarios para compras y fabricación.

Esto resulta especialmente útil en empresas que fabrican máquinas parecidas, pero no idénticas, para cada cliente.

Configurador de mobiliario técnico

El mobiliario para laboratorios, comercios, hospitales, talleres u oficinas puede depender de dimensiones, distribución, materiales, acabados, cargas, instalaciones y accesorios.

Un configurador permite adaptar el producto al espacio disponible, controlar las incompatibilidades y calcular automáticamente módulos, herrajes, paneles y elementos auxiliares. Además, puede producir una representación visual, el presupuesto, los planos y el despiece para fabricación.

Aunque el producto pueda parecer menos complejo que una máquina, el número de combinaciones posibles puede ser muy elevado.

¿Para qué sirve un configurador de producto?

La finalidad principal de un configurador es convertir un proceso repetitivo de definición de producto en un proceso controlado, reproducible y, en la medida adecuada, automático.

Sus aplicaciones más habituales son las siguientes.

Acelerar la preparación de ofertas

Cuando cada oferta requiere consultar a la oficina técnica, comprobar componentes y recalcular precios, el tiempo de respuesta puede ser elevado. Un configurador permite automatizar las situaciones ya conocidas y reservar la intervención de los especialistas para los casos realmente excepcionales.

Reducir errores e inconsistencias

Las reglas y restricciones ayudan a evitar combinaciones incompatibles, datos incompletos y decisiones diferentes ante situaciones equivalentes.

Sin embargo, el configurador solo será fiable si sus reglas, datos y modelos han sido correctamente definidos, probados y mantenidos. La automatización no corrige por sí sola un conocimiento incompleto o incorrecto.

Conservar y compartir el conocimiento

En muchas empresas, una parte importante del conocimiento del producto se encuentra en la experiencia de unas pocas personas. El configurador obliga a identificar, ordenar y documentar ese conocimiento para poder aplicarlo de manera uniforme.

Esto facilita la formación de nuevos empleados y reduce la dependencia de decisiones no documentadas.

Personalizar productos de manera controlada

La personalización suele aumentar la complejidad. El configurador permite ofrecer variantes sin perder el control técnico y productivo, siempre que dichas variantes se encuentren dentro del ámbito previsto por sus reglas.

Automatizar modelos y documentación

Si el configurador está conectado con las herramientas adecuadas, puede generar modelos CAD, planos, listas de materiales, ofertas, fichas técnicas y otros documentos a partir de los mismos datos.

Esto evita repetir información y reduce las diferencias entre lo vendido, lo diseñado y lo fabricado.

Conectar ventas, ingeniería y producción

El configurador puede actuar como hilo conductor entre las necesidades del cliente y el producto que llegará a fabricación.

Los datos introducidos durante la fase comercial pueden alimentar el trabajo de ingeniería, compras y producción. Para conseguirlo, es necesario establecer qué sistema es responsable de cada dato y cómo se integrará el configurador con el resto de las aplicaciones de la empresa.

Configurador comercial, técnico o integral

Según su objetivo principal, se pueden distinguir varios tipos de configuradores.

Un configurador comercial guía la definición inicial, calcula precios y genera ofertas. Está pensado principalmente para clientes, distribuidores o equipos de ventas.

Un configurador técnico aplica reglas de ingeniería y genera modelos, planos, cálculos, listas de materiales u otra documentación necesaria para definir el producto.

Un configurador de producto integral conecta ambas funciones. La información utilizada para vender el producto continúa hacia ingeniería y producción, evitando que cada departamento tenga que volver a definirlo.

Esta clasificación no establece categorías cerradas. En la práctica, muchos proyectos combinan funciones comerciales, técnicas y productivas.

¿Significa esto que ya no intervienen los ingenieros?

No. Un configurador no elimina la necesidad de conocimiento experto. Lo transforma y permite aplicarlo de manera repetible.

Los técnicos e ingenieros son necesarios para:

  • Definir y validar las reglas.
  • Establecer los límites del sistema.
  • Resolver configuraciones especiales.
  • Actualizar el producto.
  • Analizar cambios normativos.
  • Revisar resultados críticos.
  • Mejorar los modelos y los procesos.
  • Determinar qué decisiones pueden automatizarse.

El objetivo no es sustituir el criterio técnico, sino evitar que los especialistas dediquen su tiempo a repetir continuamente decisiones ya conocidas.

El configurador debe saber también cuándo no puede resolver un caso. Una solución profesional no fuerza un resultado fuera de sus límites, sino que identifica la excepción y solicita la intervención correspondiente.

¿Cuándo resulta especialmente útil?

Un configurador de producto puede aportar un valor importante cuando concurren varias de estas circunstancias:

  • Existen muchas variantes de un mismo producto.
  • Las ofertas requieren demasiado tiempo.
  • Se repiten modelos, planos o cálculos similares.
  • Hay reglas de compatibilidad entre componentes.
  • Los errores de definición generan costes elevados.
  • El conocimiento depende de pocas personas.
  • Los comerciales necesitan consultar continuamente a ingeniería.
  • Los clientes solicitan frecuentes modificaciones.
  • La empresa quiere vender productos configurables a través de la web.
  • La información debe transferirse después al ERP o a fabricación.
  • La personalización está creciendo y resulta difícil de gestionar manualmente.

No todos los procesos necesitan un configurador complejo. Si existen pocas variantes y se preparan muy pocos pedidos, una solución más sencilla puede ser suficiente. Antes de desarrollar la herramienta conviene analizar el volumen, la repetitividad, la complejidad y el ahorro potencial.

Un configurador no es únicamente software

Uno de los errores más habituales consiste en considerar el configurador exclusivamente como un proyecto informático.

Antes de programar es necesario conocer:

  • Cómo está definido el producto.
  • Qué parámetros intervienen.
  • Qué reglas utiliza la empresa.
  • Qué excepciones existen.
  • Quién toma cada decisión.
  • Qué documentación debe obtenerse.
  • Qué sistemas deben intercambiar información.
  • Cómo se validarán los resultados.
  • Quién mantendrá el sistema cuando el producto cambie.

Por eso, desarrollar un configurador industrial requiere combinar conocimientos de producto, ingeniería, procesos, ventas, fabricación y tecnología.

La programación es imprescindible, pero llega después de comprender y estructurar correctamente el conocimiento que debe automatizarse.

Conclusión

Un configurador de producto es una herramienta que convierte las necesidades de un usuario en una solución válida mediante parámetros, reglas y restricciones previamente definidas. Puede utilizarse para vender, diseñar, calcular, documentar y preparar la fabricación de productos con numerosas variantes.

Su verdadera capacidad no consiste en permitir que alguien elija colores, dimensiones o accesorios. Consiste en comprender las relaciones entre esas decisiones, comprobar su viabilidad y generar resultados coherentes para los distintos departamentos de la empresa.

En productos industriales como ascensores, carpas, estructuras, maquinaria o mobiliario técnico, un configurador puede convertirse en el punto de unión entre el cliente, el departamento comercial, la oficina técnica y producción.

Pero su fiabilidad dependerá siempre de la calidad de las reglas, de la definición de sus límites y de la validación realizada por los especialistas responsables del producto.

En Ingeniería SAMAT desarrollamos configuradores para productos industriales combinando ingeniería mecánica, automatización CAD, reglas de producto y digitalización de los procesos comerciales y técnicos. Nuestro objetivo no es únicamente automatizar documentos: es convertir el conocimiento de cada empresa en un proceso organizado, reutilizable y escalable.

ANEXO. Qué no es un Configurador

Os muestro un típica conversación que mantenemos con nuevos contactos que no conocen que es un configurador comercial, que conlleva la automatización de procesos en una oficina técnica o lo que voy a explicaros a continuación: qué es un configurador de producto o lo que es lo mismo, como automatizar la creación de modelos 3D y todo lo que conlleva. Ahí va la charla:

  • Mi producto es muy especial y no se puede automatizar. Lo estándar los fabrican los chinos, dice el cliente.
  • No, si ya lo sé, pero tu equipo técnico seguirán unas reglas para diseñarlo, le pregunto a continuación.
  • ¡Claro que sí! ¿No querrá usted que se lo vayan inventado cada uno como les parezca? Tenemos nuestras normas, procedimientos y reglas de ingeniería, suelen replicarme la mayoría de las ocasiones.
  • Es decir, que vosotros tomáis unas decisiones en función de unas determinadas circunstancias de diseño y las necesidades del cliente final, concluyo yo y asiente él.

Pues bien, eso es lo que se necesita para configurar automáticamente un producto, que tú tengas claro tu producto y las reglas que lo definen: su ingeniería, sus variantes, sus limitaciones.

Pero antes, comencemos por decir qué NO ES un Configurador de Producto:

  • NO es un selector de opciones.
  • NO es un diseñador de soluciones únicamente estándares.
  • NO es una herramienta que ofrece un producto cerrado, es tan abierto como su sistema de fabricación/logística le pueda permitir.

RESUMEN DE LO QUE ES UN CONFIGURADOR

  • Un software abierto que nos permite recoger la ingeniería de su producto: es decir, podemos definir las características de sus diseños de una forma más o menos sencilla, mediante reglas, tablas, fórmulas, etc. ¡Esto es FUNDAMENTAL! Tu producto debe estar definido. Y debes saber muy bien cómo se debe completara un pedido de tu equipo.
  • Es un sistema que nos guía, desde la introducción de la toma de datos, para poder componer un producto final fabricable por tu empresa ya que nos va filtrando las combinaciones indeseadas: mejor dicho, no permite seleccionar una característica o un valor que no siga las reglas de juego de tu producto: ¡y toda ellas están entrelazadas y vinculadas entre sí!. Un configurador, nada más abrirlo, debe ofrecernos una solución lógica, que irá cambiando la solución conforme vayamos modificando los datos de entrada de un determinado pedido.
  • Busca entre las diversas bases de datos de su empresa los datos necesarios para modelar tu pedido: obtiene el descuento de un determinado cliente (examinando el CRM), nos indica el precio de las materias primas (consultando tu ERP), localiza piezas o componentes ya utilizados (analizando piezas existente en el PDM), reutiliza cálculos ingenieriles ya establecidos en la empresa (activando determinadas hojas Excel, por ejemplo). Esto es sumamente importante porque basamos todo el negocio en el Dato Único.
  • Se integra con un sistema de diseño estándar CAD 3D, que nos permitirá actualizar un modelo paramétrico con sus planos asociados de fabricación y montaje adecuados para cada pedido en particular. Nosotros no tenemos que regenerar absolutamente nada del 3D, ¡todas las órdenes que nos costarían implementarlas horas son desarrolladas por el configurador en su integridad! Como bien sabes, nuestro favorito es SolidWorks ya que DriveWorks se entiende con este software a la perfección.
  • No distingue entre un producto especial o estándar, esta es la diferencia entre un CDP real y un “selector de opciones” como venden otros programas y otras empresas implantadoras de «configuradores». Para un verdadero configurador, la longitud 1203 mm debe ser tan válida como 1200 o 1250, ¡siempre y cuando encaje con tu ingeniería!
  • No precisa conocimientos de programación, por lo que el propio departamento de ingeniería, donde se crea el producto, será capaz de implantar la solución sin necesidad de depender del departamento de IT. En efecto, un proyecto de Configuradores es un proyecto de ingenieros mecánicos.

 

¿Tú implantarías SAP, o cualquier otro ERP, con la primera empresa que te hiciera un “buen precio”? Estoy convencido de que no y quizás algunos, ya hayan tenido alguna experiencia desagradable en este sentido, yo las he vivido de cerca. Entonces, para automatizar el ciclo de vida de tu pedido, te proponemos que cuente con nosotros por nuestra experiencia. ¿Por qué?

Pues porque:

  1. Te vamos a hacer la vida más fácil, que, para empezar, no es poca cosa
  2. Para implementar un sistema personalizado de este tipo necesitas un equipo experto y con experiencia, y gracias a SAMAT, la curva de implantación se reduce drásticamente, pudiendo significar la diferencia entre el éxito o el fracaso. El tiempo suele jugar en tu contra.
  3. Tu equipo de ingenieros puede seguir trabajando en sus labores sin verse interferidos por el proceso de implantación.
  4. Hemos colaborado en muchas automatizaciones, ver casos de éxito de ingeniería en diversos sectores y empresas y podemos aportar lecciones aprendidas mejoradas, ¡recuerda cuando comenzaste a trabajar con 3D y lo mucho que ha evolucionado desde entonces!
  5. Con nuestra ayuda, la transición entre las viejas formas de trabajar y las nuevas será coser y cantar, evitando la resistencia al cambio que suele ser habitual en las organizaciones ante este tipo de retos.
  6. Nuestro equipo está formado por varias personas expertas en industria 4.0, en parametrización, modelado 3D y procesos de automatización con DriveWorks, certificados por el propietario del software.