Las partes de un ascensor, ingeniería completa (I)

El por qué un ascensor es seguro

Sí, sí, ya lo sabemos, ¡otra entrada de blog sobre componentes de un ascensor! pero esta vez vamos a tratar de dar un toque especial ofreciendo nuestro particular punto de vista como expertos en la ingeniería del ascensor. Desde luego, no les vamos a explicar en qué consiste un ascensor, ni a describirles exhaustivamente los componentes que lo forman, ni cuál nos gusta más o menos. Nada de eso.

Aunque no vamos, como digo, a desarrollar un artículo sobre todos los componentes, sí que nos gustaría recordarles nuestro leit motivnuestra visión holística del ascensor: “La suma de las partes es más que la aportación de todas ellas por separado”. No se construye un ascensor fiable únicamente juntando componentes, es necesaria una integración. Para que nos entendamos:

Diferencia de componentes: ascensor hidráulicos o eléctricos

Y antes de entrar en esa tesitura, nos podríamos preguntar, ¿cuándo elegir un modelo u otro? Parece ser que el ascensor hidráulico (oleodinámico, denominación más ajustada a la realidad, técnicamente hablando) se ha granjeado mala fama, al igual que le sucede a los motores de combustión diésel en los automóviles, en este caso, por el tema de la gestión de residuos debido a su dependencia  del uso de aceite. Mientras que los ascensores electromecánicos gozan de una excelente reputación y las mejores perspectivas de futuro. Nosotros creemos que hay campo para ambas soluciones y lo tratemos en otro artículo puesto que lo merece.

Ahora concentrémonos en las dos diferencias muy significativas que hay entre ambas tipologías de ascensor: en los sistemas que mueven al ascensor y en los que impiden que se caiga:

  • El sistema de accionamiento: tracción o impulsión
  • El sistema de seguridad anticaídas

El sistema de accionamiento: aquel que mueve al ascensor

Electromecánicos: traccionan el ascensor mediante una máquina con un motor de imanes permanentes, que, a través de los cables y por descompensación de la diferencia de carga entre ambos lados del ramal, es capaz de elevar la carga con un gasto energético razonable. Esto es posible porque, mientras en un ramal cuelga la cabina donde están los pasajeros que quieren moverse, en el otro, está un contrapeso que trata de igualar la carga.

En este punto, quisiéramos romper una máxima incuestionada en el sector y es la referente a que el contrapeso debe ser calculado con el 50% de la carga útil. Pero, ¿por qué? A nuestro modo de ver, en ascensores de cierta capacidad, ¡nunca se llena el ascensor a plena carga! ¿Cuántas veces, en ascensores instalados en lugares públicos, hemos invitado a la gente que se quedaba en la entrada a la espera de otro viaje porque estimaban que no cabían, y quizás, en un ascensor de trece personas, apenas lo ocupábamos ocho? Sencillamente, no nos gustan las aglomeraciones, ¡y menos en un recinto tan cerrado!

Quizás en un ascensor de cuatro personas sea más habitual completar la carga, aunque sea un poco incómodo, pero bueno, nada que una charla sobre el tiempo no pueda arreglar. Pero en el resto de ascensores, (casi) nunca se llena la cabina. Además, la estadística también está de nuestro lado en edificios residenciales, porque la probabilidad que un ascensor sea requerido en su máxima capacidad desde la planta baja (que sería el caso en el que necesitaríamos un mayor contrapesado), es realmente pequeña.

En definitiva, recomendamos que se haga un estudio detallado de cuánto se debe compensar un ascensor con el contrapeso, porque todo lo que nos pasemos, será un coste en la factura eléctrica durante muchos años.

Hidráulicos: mueven el ascensor gracias a una central oleodinámica. En este caso, ya sabemos que la central, a través de un cilindro y pistón de simple o doble etapa, generalmente, debe levantar todo el peso de la cabina y los pasajeros a “pulso”, sin ninguna ayuda adicional, no hay otra… Y claro, tenemos limitaciones en altura, para edificios de cierto recorrido es impensable esta solución.

Llegados a este punto, es claro que la mejor manera de mejorar la eficiencia de este tipo de ascensores sería minimizar el peso de las cabinas, puesto que es un peso muerto. Para ello, podrían desarrollarse cabinas con materiales más ligeros, composites, fibra de vidrio, que podrían reducir hasta un 40% dicho peso.

Hay empresas que han desarrollado modelos prototipos en este sentido como Schindler o Wittur; e incluso, nosotros en Ingeniería SAMAT, hemos diseñado una cabina autoportante con fibra de vidrio que, desde esta tribuna, ponemos a disposición de aquellas empresas que quieran apostar por esta solución. ¡Tenemos grandes ideas, consúltenos! Una muestra:

El sistema de seguridad: aquel que impide caer al ascensor.

Un ascensor, si está bien instalado y tiene un mantenimiento regular adecuado (ver Instrucción Técnica Complementaria ITC-AEM 1), nunca, repito, nunca se caerá. Este sistema mecánico lo impide.

Electromecánicos: acuñamiento por limitador de velocidad. Este sencillo aparato, por una simple reacción centrífuga al sobrepasarse cierta velocidad, activa toda una serie de bielas y palancas que hacen disparar las cajas de cuñas que lleva el chasis a tan solo 2,5 mm de la guía por donde circula la cabina. Esto implica, sencillamente, que si el ascensor se acelera más de una velocidad predeterminada, el sistema parará inmediatamente la cabina y ordenará a la maniobra del ascensor un paro inmediato de la máquina

Hidráulicos: acuñamiento por aflojamiento de cables. En estos ascensores, no hay peligro de sobrevelocidad porque la central hidráulica tiene un sistema para evitarlo, existe una válvula paracaídas que estrangula el paso del aceite si se diera el caso de que el ascensor comenzara a bajar descontroladamente.

El otro riesgo que tenemos es que los cables vayan perdiendo la debida tensión y se vayan aflojando (aunque un mantenimiento adecuado lo detectaría); para ello, existe un sistema que evita que el ascensor circule en tales condiciones y ello se lográ mediante un sistema que, cuando un cable se destensa, su terminal empuja una bandeja metálica que, mediante unas bielas y palancas, acuñan el ascensor con las cajas de cuñas ya mencionadas anteriormente, y detienen la cabina.

Vamos, que no hay manera de que caiga un ascensor si no es por negligencias gravísimas por parte de mucha gente. Por esto, es tan importante contar con una empresa de mantenimiento adecuada, que ofrezca tranquilidad y seguridad. ¡No escatimen, por favor!

Conclusión: seguridad ante todo

Un ascensor es seguro. Existe mucha ingeniería detrás y un amplio marco regulatorio a nivel europeo que evita accidentes y que nos ofrece el sistema de transporte más seguro del mundo; por curiosidad, un simple detalle: ¿sabía que los cables de un único ascensor están calculados para soportar el peso de 12 ascensores?

En Ingeniería SAMAT, realizamos el diseño del ascensor para fabricantes y tenemos en cuenta todos los aspectos legales, normativos y técnicos para diseñar ascensores seguros y de gran calidad.

¿Hablamos? Contacta con SAMAT tu ingeniería en Zaragoza

 

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