Cómo implantar proyectos de automatización. Las reglas de ingeniería

Tener claro el propio producto es indispensable para el éxito

El artículo forma parte de la serie Una visión panorámica de la automatización :

Las dificultades con las que se encuentran numerosos clientes y empresas que tienen un producto altamente personalizable y con infinidad de opciones, combinaciones, adaptaciones a medida, son bien conocidas por nosotros porque se repiten en muchos de estas compañías: es difícil gobernar toda esa personalización en el ciclo de vida de un pedido . Y todo ello tiene, a nuestro entender, un principal «culpable»: la enorme cantidad de reglas de ingeniería que entran en juego para definir completamente un producto para el cliente final.

Este artículo que sigue, y para quien desee implantar un proyecto de automatización o implementar un Configurador, sea del tipo que sea; nos mostrará como tratar las reglas de ingeniería: tanto si queremos automatizar procesos internos de diversos departamentos como si queremos arrancar un Configurador de Ventas para nuestro equipo comercial para independizarlos de los departamentos técnicos en la definición del producto.

PORTADA

Qué son las reglas de ingeniería

Todo producto, incluso el más sencillo, está diseñado conforme a unas reglas, unas instrucciones, unas bases técnicas y tecnológicas, tanto para su definición como para su fabricación, uso, instalación (si es menester) e incluso para su reciclaje. Estas reglas definen cada uno los componentes que conforman el producto comercializado, tales como dimensiones máximas y mínimas, rangos de carga, componentes compatibles e incompatibles, acabados, interfaces con otros productos, distribución y comercialización, diversidad de componentes, etc. 

En ocasiones, estas reglas pueden ser tan sencillas como que, en función del color de un bolígrafo, se cambie el color de su carcasa y su tinta, o un poco más complejas como que al cambiar el color de la cabina de un ascensor, ello conlleve el cambio de cientos de componentes, sus materiales, elementos compatibles, etc. lo cual puede afectar a la estructura de la propia cabina, por lo tanto a su peso y por ello, influiría en la elección del motor, en los cálculos de las guías utilizadas, cables, cálculos de adherencia, fijaciones, pesas del contrapeso, etc… ¡Solo por escoger otro acabado estamos seleccionando otro ascensor muy diferente!

Cuando en Ingeniería SAMAT tratamos estas reglas a los proyectos de automatización, estamos dotando de inteligencia al Configurador. Será ya decisión del cliente el nivel de inteligencia que desea incorporar a su configurador, cuantas más reglas transmitamos, más tareas será capaz de realizar por sí mismo o más posibilidades tendrá de asistirnos y guiarnos en un proceso determinado, es decir más sencillo nos será el proceso de selección porque el Configurador lo ejecuta todo por nosotros. Y sobre todo, y creo que no se le escapa a nadie: tendremos un repositorio de todo el conocimiento de la empresa en un único lugar, ¡por fin!, como dirán muchos lectores y tal como nos suelen comentar los clientes.

Dónde localizar y cómo las reglas de ingeniería

Parecen unas cuestiones sencillas y obvias, pero leamos y veamos porqué nos hacemos estas preguntas.

Mediante una estrecha colaboración con el cliente, analizamos el knowhow de los procesos y productos que se necesitan incorporar en la automatización. Si bien, aunque la forma más eficiente de obtener este tipo información o conocimiento, es que el cliente disponga de todas sus reglas y procedimientos ya definidos y digitalizados, es muy común encontrarnos con que esta información está repartida en diferentes soportes (archivos físicos, digitalizado, ERPs, útiles de fabricación, etc) o incluso, que esta información solo la conozcan ciertas personas, que son las que habitualmente realizan tareas de diseño, o los lanzamientos de pedido e, incluso, personal de fabricación que conoce los detalle pormenorizados y detalles finales para el cierre de un producto en la línea de montaje final. Es por tanto, habitual que las empresas sepan menos de sus productos, y en general de como funciona la propia compañía, que la suma individual de cada uno de sus trabajadores: ¡esto debemos cambiarlo! 

Todo esto no hace más que ahondar en los beneficios de volcar todo el conocimiento de la empresa en una sola herramienta, donde los usuarios pueden siempre recurrir a ella como base de conocimiento. En consecuencia, esta tarea es de capital importancia, probablemente el proyecto dependa de esta fase más que ninguna otra: obtener el conocimiento del producto, sus procesos internos, y definir las reglas que definen todo ello. El resto, sinceramente, solo es cuestión de tiempo y de aplicar la metodología SAMAT para lograr el éxito.

Una ventaja adicional de este proceso es la reducción de los tiempos de formación en las nuevas incorporaciones en la empresa, ya que no solo tenemos todo el conocimiento centralizado, sino que al disponer de un configurador que nos guía y nos asiste en la configuración de los productos, el plazo para que las nuevas incorporaciones sean rentables para la empresa suelen reducirse feliz y drásticamente (ver minuto 7:25 del siguiente video):

Datos que intervienen en la definición de las regla de ingeniería

En muchas ocasiones, debemos guiar al cliente para definir los datos y las reglas puesto que realmente no son conscientes del inmenso caudal de información que manejan para lograr cerrar y expedir un pedido: el ciclo de vida de un pedido es más complejo de lo que nos suele parecer.

No son pocas las ocasiones en las que, al preguntar al cliente sobre las variables de entrada, nos indican una cantidad de ellas que quedan muy superadas por las que realmente utilizan, ¡y qué decir de las reglas de ingeniería! ¿Por qué ocurre esto? Pues sencillamente, por un aprendizaje tácito que se da muy a menudo en los expertos que manejan productos con infinidad de variables y combinaciones: han interiorizado tanto el producto y el conocimiento que ya no saben el volumen de lo que saben. Por ello, no se molesten, queridos clientes o potenciales clientes cuando les insistimos en que nos proporcionen información física y datos concretos en lugar de basarnos en su intuición, porque ésta ha sido demasiado interiorizada y no es muy fiable para definir correctamente las reglas: hagámosla tangibles. ¡Hay que escribirlas!

A continuación, les mostramos los principales tipos de datos que se manejan en una automatización o en la implantación de un configurador de producto o de otra clase:

  • Tipo de ejecución. Una regla puede ejecutarse automáticamente siempre, bien cuando ocurra algún evento en concreto o bien de forma manual, esto nos permite tener un control total sobre el resultado de las reglas.
  • Valor predeterminado. A las reglas podemos asignarles un valor por defecto, por lo que, si no hemos introducido todos los datos para la ejecución de las mismas, siempre podemos obtener un resultado controlado. 
  • Datos fijos. Para definir una regla podremos tener datos que serán siempre fijos, como por ejemplo valores predeterminados, tipos de operaciones, cantidad de datos utilizados. Es lo que denominaríamos constantes en una ecuación matemática. Estos datos son definidos en proyecto y no se ven alterados por las opciones seleccionadas en el flujo de trabajo.
  • Datos variables. Al contrario de los datos fijos, estos datos son los que harán que el resultado de nuestra regla pueda variar. Los datos variables pueden ser valores que vengan de otras reglas, de campos de introducción de valores, de tablas. Incluso los operadores matemáticos o las propias condiciones que establecen las reglas pueden llegar a ser variables en función de las opciones introducidas.
  • Condicionales. Aunque muchas de las reglas de ingeniería no tengan necesidad de introducirles una condición, como bien pudiera ser una ecuación matemática, en otros casos, sí que necesitaríamos introducir alternativas para resolver diferentes ecuaciones, generar búsquedas o filtros diferentes, etc. –> «Si A entonces X, si B entonces Y, sino Z»
  • Los límites permitidos. Toda regla responde a la necesidad de un resultado, y muchos de esos resultados deben estar dentro de unos rangos permitidos, que nos ofrezcan continuar con nuestro proceso de configuración sin errores y sin valores incompatibles con otros procesos y reglas. Por ello, es realmente útil y, en ocasiones, imprescindible, asignarle a cada regla unos rangos de resultados correctos.
  • Tipo de resultado: Cuando estamos definiendo reglas podemos decidir que tipo de resultado se debe obtener en función de cómo vayamos a utilizar dichos resultados. Para ello tenemos diferentes opciones:
    • Numéricos – En los resultados numéricos podemos a su vez controlar su tipo para que aparezcan como enteros, decimales, aplicar redondeos, etc.
    • Textos – En un resultado tipo texto, como pudiera ser un mensaje de advertencia de haber excedido un límite, podemos controlar el formato, la alineación, introducir otras cadenas de texto o numéricas, ello nos permite un sinfín de posibilidades que solemos exprimir al máximo.
    • Listas – Una lista de valores o datos, puede servirnos para mostrarlos en un campo desplegable, servir de índice para búsquedas, crear tablas, etc.
    • Boleeanos – Un tipo muy común programación, se trata de un resultado True o False, lo que equivaldría a Válido o No válido, muy útil cuando se necesita una verificación para un uso posterior en otras reglas.
    • Tablas – En multitud de ocasiones los resultados obtenidos son tan amplios que se necesitan plasmar en una tabla. Podemos entonces configurar el tipo de tabla deseado, filtrando contenido, escogiendo filas y columnas, cabeceras, etc.  

Conclusiones

Las reglas de ingeniería son la base vital de un proyecto de automatización o de la digitalización de procesos, las que personalizan un proyecto, ya que son el propio conocimiento de la empresa. Son las que permiten poder realizar tareas de forma autónoma, asistida o guiar a los propios usuarios en los procesos de configuración y fabricación de su producto. 

En Ingeniería SAMAT nos gusta pensar que estas reglas son el “alma” del proyecto. Una vez nuestros clientes nos las logran transmitir, las manejamos de la forma más óptima para lograr automatizar prácticamente cualquier proceso, incluso aquellos que no se habían llegado a imaginar por su parte.

En el siguiente capítulo de «Cómo implantar proyectos de automatización» hablaremos de los entregables y su gestión. De nada nos servirán automatizar un producto si luego no somos capaces de abordar el tratamiento de sus resultados, ¿no os parece?

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


DirveWokrs Pro Software
Digipara Liftdesigner Software
SolidWorks Software
ANSYS Software